La
semana santa, las vacaciones antes del mes de los puentes, cuando la
temperatura del ambiente no es tan fría como de invierno pero tampoco es tan
caliente como las de verano. Los mejores días para ir a la playa (aunque estas estén
hasta el c**o de visitantes) o también para ir a ríos cercanos. Otros optan por
quedarse en casa con la familia. Y por último, para los creyentes de las
religiones son los días Pascua.
Por lo
que este año, por segundo año consecutivo, decidí aventurarme a lo que se llama
"Pascua Juvenil". No hare críticas con respecto a los socio-dramas,
sketches, producción, animación ni nada de eso, es algo completamente inútil, porque
no es el caso.
Lo que
si me gustaría compartir en esta ocasión es la experiencia de este año y
comparándola con la anterior.
El año
pasado digo con toda sinceridad del mundo fui casi a regañadientes, no porque
me hayan obligado a ir, fui por voluntad propia, sin embargo no tenía la mejor
actitud y disponibilidad hacia los que pudiera suceder dentro del estadio. Además
de que era un terreno en el que los conocidos estaban "sirviendo" y
no podía estar con ellos, era estar sola; que afortunadamente no paso, al
contrario hice nuevas amistades. Pero ese no es el meollo del asunto. Durante
el transcurso de los tres días que dura la pascua (que es jueves, viernes y
sábado santo) nos hablan de problemáticas, situaciones y discursos para pensar,
que si son fuertes e intensos para adolescentes y adultos que asisten; que para
mí me era ridículo, absurdo, actuado, falso, hipócrita por parte de ellos. Me
daba el lujo de irme temprano del evento e incluso no fui el ultimo día de la
pascua.
Así que básicamente
lo único que hacía era criticar sin conocer, sin ver el trasfondo, sin querer
abrir un poco la mente, sin poner atención a lo que decían los expositores,
sin analizar las situaciones y con toda la actitud negativa. Nada
extraño en mí, pero eso fue hace un año y todas las cosas cambian.
Porque cuando
pasas un tiempo de tu vida buscando lo que eres y porque viniste a este mundo
es muy fácil criticar a los demás y hacia todo, porque se estas en la búsqueda de
esas respuesta y como no te satisface solo le tiras mierda.
Este año
fui con más disposición para ir, de sonreír un poco y poner atención a los
temas que se imparten. Y tuve la dicha de que uno de esos expositores es mi
amigo y que fue uno de los que dio en el clavo. Saber que la gente que conocí
estoy conectada a ellas de formas muy extrañas, que se puede ser tan tierno
como un bebe haciendo popo y saber valorar lo que uno tiene más con los amigos
mas cercanos.
Fueron
temas fuertes, que si me llegaron y que movieron cosas dentro de mí, que me
dolieron porque sabía que eran ciertas, que me están o estaban pasando y cosas
que no me atrevo a reconocer (ante nadie).
Hace un
año me valía sorbete, ahora vi la realidad.
Vivir
una Pascua no es solamente ver la representación de los pasajes de un libro tan
antiguo como el tiempo o mucho menos las canciones de alabanza, vivir la Pascua
es ver desde tu mismo como ver morir al antiguo YO y ver resucitarte como
alguien NUEVO, dándose cuenta que es lo que nos está matando y ver y
aprender como detenerse antes de poder cometer alguna tontería. Es aprender
riendo, pensar llorando y abrirse con uno mismo y comenzar el cambio, y
regresar al camino correcto. No digo que encontré todas las respuestas
que buscaba, pero ya tengo por donde
comenzar a cambiar.
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